domingo, 20 de diciembre de 2009

EL LADO OSCURO DEL DECÁLOGO



Los ciudadanos estamos más que confundidos. La política ya nos hizo más bolas. Y no es reciente.

Sólo algunos ejemplos:
Generalmente cuando se da a conocer una iniciativa del presidente de la República, las notas parecen dar un brinco extraordinario como si fuera ya una realidad lo que, en ese momento, es tan sólo una propuesta.

Voy más a fondo:
Los pasos que siguen las iniciativas son, por poner un ejemplo, la discusión en comisiones; la votación en comisiones; la discusión en el pleno de la cámara que la recibió; la votación en el pleno de la cámara,…

En caso de que pase, lo más seguro es que saldrá con modificaciones. Muchas, pocas, profundas, de forma,… pero modificadas.

De ahí va a la otra cámara y sigue el mismo proceso: Comisiones, votación en comisiones, pleno, votación en pleno…

Y ahí, lo más posible es que la iniciativa haya cambiado tanto que no sea lo originalmente propuesto, sino algo totalmente distinto.

Esto es algo para analizar, pues muchos mexicanos llegamos a creer que cuando se propone una ley o un cambio a las existentes, ya es una realidad. Y la verdadera y triste realidad es que pueden pasar meses o años para que se concreten, y quizá, cuando se voten, ya no serán lo que se propuso.

Ahora, añádele a esto que la propuesta es un DECÁLOGO.

Y empieza otra confusión: ¿Cuál Decálogo? ¿El de los principios del gobierno? ¿El de las medidas anticíclicas o anticrisis? ¿El de las Reformas políticas?

Es muy común que se les llame Decálogos a todas las propuestas y, sin duda, esto no contribuye a esclarecer la situación.

Pero para seguir haciendo esto más complicado, te pido que te preguntes si en este momento es más importante el tema de la inseguridad, el desempleo, la pobreza… ¿o la Política?

Y ya, como para no ponerlo tan pesado, ¿Qué sucede cuando el ejecutivo toma propuestas de los partidos políticos y las presenta como suyas, sin ni siquiera haber tejido fino, políticamente hablando, dejando a un lado la paternidad de las propuestas.

Me uno a quienes piensan que no se vale criticar todo lo que proponga el Presidente,
sin un análisis. Pero tampoco lo que presentan los Diputados, ni los Senadores,… ¡Ni los ciudadanos!

O a los que dicen: ¿Porqué no lo presentaron los legisladores antes que el Presidente, y ahora vienen a descalificar?... Cuando efectivamente así sea.

Pero, no se nos olvide: Hay Reformas en la Congeladora Legislativa… Y no sólo por los propios intereses de Legisladores, sino por el propio ejecutivo. Lo mismo sucede en sentido opuesto.

¡Vamos, esto es como la justicia en México!: Si el asunto es de atención nacional o afecta los intereses de un prominente ciudadano, influyente en los ámbitos económico o político, las cosas se resuelven “fast track”. Pero, ¡Válgame… que resulte ser una persona sin “peso” pues se llevará toda la vida luchando sin resolver su tema!

Lo mismo pasa con las iniciativas que presentan algunos legisladores: Tienen tal impacto en los intereses de grupos poderosos, que ¡No pasan!

Ahí está la Reforma Integral de Seguridad y Justicia para todos. Ahí está la Reforma en materia Democrática desde del 2000, que se refrendó en la LIX y la LX y la LXI legislaturas… y que se frenaron porque afecta a los partidos tradicionales.

Sin duda, esos temas son los que los legisladores deberán corregir de la propuesta del Sr. Presidente:
- La reelección consecutiva: ¡Sí! pero condicionada a un periodo menor con revocación de mandato, si el elegido no le cumple a los votantes; Además, ya tengo muchísimas dudas de que las elecciones puedan considerarse limpias y democráticas. ¿Tú no?
- La reducción de prerrogativas económicas a los partidos. Como están, los partidos tradicionales se vuelven más poderosos, sin que exista equidad.
- La iniciativa ciudadana, para que haya una Democracia participativa;
- La garantía de equidad en el acceso a los medios de comunicación durante las campañas electorales, para que se conozca lo que ofrecen Todos;
- La celebración de un máximo de 4 jornadas electorales nacionales y locales en cada sexenio, en lugar de las más de 70 que se efectúan.

Y claro, reforzar las candidaturas independientes; La segunda vuelta electoral y el urgente reencuentro de la ciudadanía con los partidos políticos. Todas ellas propuestas históricas de fuerzas progresistas que no han sido tomadas en cuenta por los partidos tradicionales y por el ejecutivo o, bien, han sido manipuladas en contra de los partidos mal llamados “la chiquillada”.

El argumento del Presidente vende: Los diez planteamientos son para darle mayor poder a los ciudadanos sobre sus gobernantes.

Pero, se deja entreve la intención de excluir a las fuerzas emergentes del escenario político nacional. Entonces: ¿A qué ciudadanos se refiere? ¿A los 15 millones que votaron por él en el 2006 o a los casi 24 millones que lo hicieron por una opción diferente?

¿No será que estas propuestas conllevan otras intenciones? Como, por ejemplo: Salvar al PAN del naufragio electoral del 2012, facilitar el cogobierno del PAN con el PRI, o aniquilar a las minorías…

¡Analízalo! Tal vez descubras el lado oscuro del DECÁLOGO.

No hay comentarios: